Llegará
18 Enero 2009
He encontrado en un pliegue de las sábanas un calor primaveral. He supirado y mis músculos se han relajado. He podido descansar soñando con la primavera temprana, que llegará, no mañana por la mañana, pero cada día se dejará sentir más cercana.
Gotas en el cristal
12 Enero 2009
Me inquietan las gotas de agua que resbalan por la ventana,
quedo absorta mientras las sigo…
Donde acaba el cristal
perderán su forma, su sentido.
Alzo la vista,
busco en el vidrio gotas nuevas, su principio,
de nuevo las sigo, hasta el final.
Son sólo gotas de agua resbalando por un cristal,
son mi momento de no-hacer, de no-pensar,
agua, transparencia,
mi opacidad.
Retenido en la memoria
tu recuerdo viene y va.
Proyectado en un sueño
mi deseo crece más.
Pero hoy es ahora,
y es aquí,
y tú no estás.
El encuentro es imposible
por ser grande la ciudad,
mis zapatos he gastado
de tanto caminar.
La esperanza amezante
es creer que tú y que yo
cuando menos lo esperemos
a besos nos comeremos.
El encuentro es imposible,
maldita enorme ciudad,
no supe actuar a tiempo,
maldita enorme ciudad.
Madrid dolía
7 Enero 2009

Esta vez Madrid dolía.
Las mismas calles de otros años,
yo, distinta.
De día silencios
tras girar cada esquina.
De noche bullicio
de juergas ajenas,
incapaces de traspasarme
por estar sólo en cuerpo,
y el alma, el alma neutra, casi perdida.
Esta vez Madrid dolía.
Madrid dolió,
he vuelto a casa,
pero he encontrado su rostro
al quedarme dormida.
Acuerdo, 31
6 Enero 2009
Cuando suceden ciertas cosas uno queda de nuevo impactado por el cumplimiento del tópico: la realidad supera la ficción. Hay historias reales que no pueden ser relatadas literariamente porque no poseen veracidad aún siendo ciertas. A lo largo de los años uno se encuentra con algunas de estas historias.
La perplegidad invita a tratar de encontrar en los hechos algún mensaje, aún a sabiendas que tal mensaje no existe, que es simplemente la necesidad de todo ser humano de creer en algo que nos escape de lo razonable.
La última de ellas paso a relatarla a continuación.
Hace un par de años me fui de fin de semana a Madrid con dos amigas.
En el vuelo hacia la capital inventamos un “leit motiv” para el viaje, chiquilladas. Debíamos volver a casa habiendo conseguido fotografiarnos con Joaquín Sabina, que viene a ser como como ir a Nueva York pensando que paseando por Manhatan te cruzarás con Woody Allen, lo dicho, chiquilladas. Con la excusa pateamos la ciudad con los ojos más abiertos, visitando más bares y más la noche que el día.
Una de mis amigas aprovechó la visita para telefonear a un amigo francés que vivía en Madrid hacía un par de años y que creo había conocido en Lisboa (qué aparentemente cool, no?). El amigo resulto ser un divino, un tipo copado (la convivencia con Lucía no me deja ahora encontrar otro adjetivo más acertado que el ser “divino” y “copado” platense).
Así que G. nos hice de anfitrión de la ciudad.
Pasó el fin de semana, que no detallaré para no desviar el tema, pero pasó de lo más divertido.
Llegó el domingo, y a la espera de que nuestro vuelo saliera muy de noche nos invitó G. a descansar unas horas en su casa.
Allí le explicamos que nos volvíamos a casa sin cumplir nuestra misión. Y cuán grande fue nuestra sorpresa al oir su réplica. Uno de sus compañeros de piso era hijo del teclista de Sabina. (Qué cerca nos sentimos de nuestra meta!). Pero ni el compañero estaba en casa, ni el padre en Madrid (estaba en Barcelona de bolo), ni veía bien tratar de contactar con Sabina sólo para contentar un capricho tonto de “grouppis” .
Hasta aquí la anécdota es solo una curiosidad. Aquel fin de semana quedó en el recuerdo, una de esas visitas a Madrid que siempre nos dejan tan buenos momentos.
Pero la vida es divertida y hace algunos meses conocí a un chico en Barcelona (un día que salí con una de las amigas con la que había compartido aquel fin de semana en Madrid). El chico era de Madrid. Nos caímos bien, lo suficiente como para quedar en vernos y hacer un café tanto si él volvía a Barcelona como si yo bajaba de nuevo a su ciudad.
Y así fue. Volví a Madrid, lo llamé, nos vimos, cambiamos el café por una cerveza y…hablamos.
Salió en la conversación mis otras visitas a Madrid y le expliqué la anécdota. ¿El hijo del teclista de Sabina? ¿Un chico francés?… puso cara de perplejidad y me preguntó el nombre del chico francés. G.!, le dije, y saltó la sorpresa. Él había vivido con esos chicos, en ese piso. Cuadrando fechas descubrimos que dos meses después de haber estado nosotras en ese piso, él entró a vivir con los chicos. Le describí la distribución del piso, lo bueno de localización de éste, el buen rollo que nos dio…y claro, flipamos un rato!!!!
FIN
Acuerdo, 31. Anécdotas y encuentros…
No me hagan mucho caso!
La tensión necesaria
30 Diciembre 2008
Todo el dolor del mundo es demasiado dolor para poder vivir y sonreir. Toda la felicidad del mundo no cabe en una sóla vida.
Mañana, o ahora mismo, dolor y felicidad siguen tirando cada uno de un lado de la cuerda, tensándola a veces hasta el punto de temer por su equilibrio, ese equilibrio delicado que permite avanzar a un ritmo necesariamente inestable.
Y ahí andamos soportando sobre nuestra existencia el peso y la tensión de ambos estados. Dando pasos a veces torpes, otros sorprendentemente acertados; a menudo menos firmes de la intención que los impulsa (algo se pierde en la acción que es imposible de medir, que se percibe en el resultado final, irrecuperable; diría que es el miedo al futuro el responsable de esa pérdida entre pensamiento y acción, pero tengo todavía mis dudas, veintinueve años no son suficientes para saber según qué cosas).
A veces deseo desprenderme de parte de ese dolor que envuelve la vida, pero empiezo a entender que eso es imposible y a cambio trato de gestionarlo (qué palabra tan antipática y tan útil) de la mejor manera que sé, de la manera que todavía estoy aprendiendo: con muchas dosis de alegrías, con grandes dosis de confianza en lo cercano, en las personas, en las sorpresas…y entonces el dolor pasa a ser un disfraz estúpido de la impotencia. En la vida hay cosas que una no va a poder cambiar jamás, pero no por ello hay que obviarlas o ignorarlas, están ahí presentes y están porque alguien hace que estén. Pero hay que seguir avanzando, la cuerda no se va a romper, jamás se rompe, por más que se tense, las buenas cosas de la vida también son fuertes!
Me siento afortunada, muy afortunada, tan, tan afortunada que “sólo observo el sol en los lugares que habitan los hombres y se refleja en su luz”.
Por un 2009 en tensión, en el mundo no sé quien ganará, en mi vida, seguro, que acaba ganando la felicidad!, o por lo menos mientras yo lo crea así, así será!
No me hagais mucho caso!
LA VIDA EN JUEGO (Ángel González)
Donde pongo la vida pongo el fuego
de mi pasión volcada y sin salida.
Donde tengo el amor, toco la herida.
Donde pongo la fe, me pongo en juego.
Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.
Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
no me doy por vencido, y sigo, y juego
lo que me queda: un resto de esperanza.
Al siempre va. Mantengo mi postura.
Si sale nunca, la esperanza es muerte.
Si sale amor, la primavera avanza.
LA COQUINA
22 Diciembre 2008
…a mi amiga y hermana Pilar…
Dormía en la azotea, una construcción sobreedificada a la que se accedía desde una escalera de caracol maltrecha por la humedad del clima.
La algarabía de los pájoros la despertó, pero permació immóvil, únicamente abrió los ojos. Entraban tímidos rayos de sol que iluminaban las motas de polvo y los ácaros, y las telarañas suspendidas entre la lámpara y el techo.
Veía las hojas de la palmera moverse por el viento y por el ir y venir de las décenas de pájaros que se posaban y abandonaban sus ramas desordenada y precipitadamente. Coco, el perro, arañaba la puerta pidiendo paso.
Hacía mucho frío, ese frío húmedo que va directo a los huesos.
El placer que sentía en aquella habitación, por muy fría que fuera, por miles de ácaros que hubieran, era incomparble a cualquier otro despertar. Los pájaros trinaban cada vez más fuerte, a la par que la luz del sol empezaba a cambiar, de naranjas y rosados a amarillo, a una luz casi blanca.
Cuando decidió que era hora de levantarse buscó con la mirada la chaqueta de lana y las botas. Se destapó y empezó a tiritar. Cuando hubo anudado el cinturón de la chaqueta y los cordones de las botas se puso en pie, abríó la portezuela del tejado y salió al exterior. Dio unos pasos hasta quedarse de frente al sol, cerró los ojos y relajó su cuerpo tensado. Al poco empezó a notar como sus pómulos sumaban grados. Era tan agradable la sensación que dibujó una noble sonrisa en sus labios.
Coco seguía arañando la puerta y ella abandonó el tejado y entró de nuevo en la azotea para abrir la puerta de la escalera. La cerradura chirriaba y se escuchaba la respiración excitada de Coco por saberse venceder de sus intenciones. Logró abrir y Coco se le tiró encima con las patas enfangadas y el morro también sucio. Le dedicó unas caricias, le rascó el cuello y decidió que ya era hora de bajar.
Entró en la casa, se dirigió a la cocina y encontró a Pilar calentado leche y agua para el desayuno y los biberones.
- ¿Has dormido bien preciosa?
- Aquí siempre duermo bien, Pilar.
…
continuaré, pero no me hagan mucho caso!
ERRORES, O EMPEZAR DE NUEVO
17 Diciembre 2008
Hernán se separó en verano.
Clara no quiere dejar a medias el proceso de separación, ha iniciado los trámites del divorcio.Necesita acabar para empezar. Hernán está ahora a la espera que le llame el abogado. Es invierno.
Hernán últimamente está nervioso porque algunas noches, cuando se acuesta, lo visitan pensamientos que él no controla. “Clara está más guapa que nunca”. “Se la ve feliz, como cuando me enamoré de ella”. ” No firmaré los papeles”. “Mañana la llamo, la invito a un café, o no, mejor la paso a recoger al trabajo, le daré una sorpresa”. “Mañana inicio la reconquista”. Y así sigue unos minutos hasta que finalmente se duerme. Sin embargo, por las mañanas, no caben en su cabeza pensamientos de los que él califica “tipo noche, confusión”. La radio, la ducha, el café, las tostadas, los calcetines, los calzoncillos, son temas que lo superan y debe estar muy atento para salir por la puerta sin haberse descuidado nada. Y luego pasa el día dedicado al trabajo y a sus actividades de ocio, hasta que llega de nuevo el momento de acostarse y Clara vuelve a ocupar todos sus pensamientos.
Hoy Hernán me ha dicho que desearía volver atrás. Que sabe que es imposible, pero que le atormenta pensar que no habrá más Clara. Hoy, cuando ya nos habíamos despedido se ha girado y me ha dicho, “Es invierno, hace frío, quiero a Clara, firmaré!”
No me hagan mucho caso!
APRENDIZAJE
15 Diciembre 2008
Debe ser porque en lo personal me hallo immersa en un proceso de aprendizaje. Debe ser porque personas muy cercanas también lo están. O quizás, simplemente, porque siempre me ha llamado mucho la atención los procesos de aprendizaje en la vida. La cuestión es que hoy he venido todo el camino de regreso a casa dándole vueltas a ese proceso vital tan humano que es el aprendizaje.
Hoy han habido intervenciones en clase interasantes que me han animado no sólo a pensar en ello sino a escribirlo también, y de algunas anotaciones desordenadas me apetece sacar algo en claro, o por lo menos, en gris.
El aprendizaje en la edad adulta exige de una disciplina personal, de gran complicidad por parte de las amistades y de un entorno y un quehacer diario mínimamente estable. Todo ello condicionantes que entran en conflicto con la vida que muchos, creo que una gran mayoría, llevamos. Es tal el bombardeo de información que debemos gestionar que priorizar, escoger, seleccionar aquello en lo que queremos profundizar a menudo se postpone. Pero postponer según qué aprendizajes en el adulto tiene grandes peligros. Hace algunos años, durante la típica conversación entre amigos, llegué a decir que un signo inequívoco de abandono de la adolescencia para mi había sido el darme cuenta que debía pasar de planificar el futuro a ejecutar o llevar a cabo las acciones necesarias para llegar a cumplir esos “planes”. Vaya, que sentía la necesidad de pasar de una época visionaria, en la que evocaba infinidad de posibles “mañanas”, a escojer, decidir, realizar, ejecutar.
El tema me merece más atención, pero es tarde, estoy cansada y para algunas cosas soy volátil…no sé qué ocurrirá con este blog…por hoy me doy por satisfecha!
Leyendo a Raymond Carver, escuchando muy bajito a Manolo García, la sopa en el fuego. Ha llovido. Sigue el frío.
No me hagan mucho caso.
FOCS ARTIFICIALS …O EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO
9 Diciembre 2008
Focs artificals…Y no digo fuegos artificiales porque en catalán me suena más lindo. Y digo lindo porque ahora vivo con Lu y a veces me argentinizo y lo cambio por bonito. Y bonito es una palabra que me encanta para definir la sensación de placer, me gusta decirla cuando siento un espurneig. I l’espurneig surgió un día en que para definir lo que me transmitían ciertas miradas no encontré un verbo que fuera más adecuado que espurnejar. No sé si espurnejar puede decirse como verbo, tampoco existe efervescer (éste lo contrastó Alejandro y se lo robé) pero yo efervercesco de vez en cuando.
Pero no sé porque me he liado, yo quería hablar dels focs artificials.
Mientras veía hoy (por ayer lunes festivo 08/12/2008) los fuegos del fin de fiesta de mi barrio desde la terraza me ha invadido unos segundos doña Melancolía. Como un golpe de aire, pero el aire se queda en la piel. Doña Melancolía me ha entrado por el estómago, me ha subido por las entrañas, se ha paseado un par de bombeos por todo el cuerpo y se ha escapado por la cabeza. Al marchar, como todas las viejas conocidas, ha dejado un rastro, como un perfume fuerte.
Era un perfume de salitre, de noches en Almuñécar, en la Herradura, en Almería…era un perfume dulce, de flan de huevo y medias lunas almerienses, de arroz con leche del cortijo de Juanica, de leche merengada gaditana, de sorbetes de limón portugueses…qué delicias de recuerdos. ¿He dicho recuerdos?, claro!!! qué tonta, los recuerdos!!!, qué bonito es tener tantos tesoros en el baúl de la memoria. Cuánto amor se puede acumular en la infancia y qué fuerza te da de mayor, la fuerza suficiente para afrontar a doña Melancolía con una sonrisa en los labios y una lágrima en los ojos.
…Empieza la semana en martes, estreno moto (vieja pero útil), presento sesión de clase el miércoles en el Cap, me reencontraré a Irene tras varios años, Leito se vendrá a cenar, teatrizaré un poco el jueves y quizás, sólo quizás… alguna sorpresa caerá!
MADALENAS, son sólo las puñeteras madalenas de Proust. No me hagan mucho caso.